El pleno del Parlamento Vasco aprobó este jueves una proposición no de ley presentada por EH Bildu que insta al Gobierno Vasco a impulsar las medidas políticas necesarias para favorecer la constitución de una asociación de empleadoras domésticas con capacidad negociadora. La iniciativa obtuvo el apoyo de PNV, PSE-EE y Sumar.
Qué pide la propuesta
El texto, aprobado por la Cámara, remarca que para avanzar hacia la equiparación de las condiciones laborales del empleo doméstico con el resto de la plantilla trabajadora es “imprescindible” garantizar el ejercicio del derecho a la negociación colectiva en este sector en Euskadi. Según la iniciativa, disponer de una asociación de empleadoras dotada de personería suficiente permitiría abrir la vía para acordar un convenio colectivo que regule condiciones, derechos y seguridad jurídica.
En sus argumentos, EH Bildu subraya que el empleo doméstico necesita instrumentos colectivos que reconozcan y mejoren las condiciones laborales de las trabajadoras y, a la vez, ofrezcan a las personas empleadoras un marco jurídico estable en el que negociar sus intereses.
"en el camino hacia la equiparación de las condiciones laborales del empleo doméstico con las del resto de las personas trabajadoras... es imprescindible ejercer el derecho a la negociación colectiva en el empleo doméstico"
Apoyos y alcance político
La proposición no de ley recibió votos favorables de los grupos mayoritarios del Parlamento Vasco —PNV, PSE-EE y Sumar— además del de la propia EH Bildu, lo que evidencia un consenso parlamentario amplio sobre la necesidad de abordar la regulación colectiva del sector. La iniciativa no es vinculante, pero obliga al Ejecutivo autonómico a analizar y tomar las medidas políticas y administrativas que faciliten la constitución de una organización de empleadoras con capacidad negociadora.
- Objetivo principal: posibilitar la negociación de un convenio colectivo para el empleo doméstico en Euskadi.
- Medida reclamada: adoptar las decisiones políticas necesarias para promover la creación de una asociación de empleadoras domésticas.
- Apoyos: EH Bildu, PNV, PSE-EE y Sumar aprobaron la proposición en Pleno.
Contexto y consecuencias prácticas
El empleo doméstico es un ámbito en el que, a escala estatal y autonómica, existen medidas para su regulación pero también demandas persistentes sobre estabilidad contractual, cotizaciones y derechos laborales. La proposición aprobada pide al Gobierno Vasco dar los pasos para que en Euskadi exista un interlocutor de las personas empleadoras que pueda sentarse a negociar de manera formal con las representantes de las trabajadoras.
Fuentes parlamentarias consultadas en el debate destacaron que la falta de una asociación de empleadoras con representación suficiente es una de las barreras prácticas para avanzar en acuerdos colectivos específicos para el sector. El texto aprobado plantea que la negociación colectiva sería una herramienta para ofrecer mayor seguridad jurídica a las partes y mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan en domicilios particulares.
| Elemento | Situación actual (según la proposición) |
|---|---|
| Negociación colectiva | Limitada por la ausencia de una asociación de empleadoras con capacidad negociadora |
| Condiciones laborales | Necesitan reconocimiento y mejora para equipararse al resto de empleos |
| Seguridad jurídica | La proposición apunta a que un convenio colectivo daría mayor certidumbre a empleadoras y trabajadoras |
Reacciones en el hemiciclo
Durante el Pleno se expusieron diversas valoraciones: EH Bildu defendió la iniciativa como un paso necesario para blindar derechos laborales; el PNV y el PSE-EE se adhirieron al objetivo de facilitar la negociación colectiva en el sector; Sumar también respaldó la propuesta en la votación. Al tratarse de una proposición no de ley, su materialización dependerá ahora de las decisiones que adopte el Ejecutivo autonómico para impulsar procesos de interlocución y posibles cambios normativos o administrativos.
La aprobación pone en la agenda política vasca una cuestión que tiene repercusión directa en la vida cotidiana de muchas familias y de miles de trabajadoras que prestan servicios en domicilios, y sitúa al Gobierno Vasco ante la tarea de concretar vías que permitan la creación y reconocimiento de una asociación de empleadoras con capacidad de negociación.