Cuando Shahid R. Mehasi puso un pie en Oñate en 1978 tenía 11 años y llegaba desde un entorno rural cercano a Rawalpindi, en el Punjab paquistaní. Acompañaba a su padre, que llevaba ya cinco años trabajando en Gipuzkoa. Aquella llegada —recuerda— fue un choque casi total con el paisaje y la vida de la comarca, pero terminó convirtiéndose en el motor de una trayectoria dedicada a la enseñanza.
De la sorpresa inicial a la vocación docente
La adaptación no fue inmediata. «Era finales de marzo —evoca—, toda la gente vestida de oscuro, no había pájaros, no había colores. Yo pensaba que aquello era el infierno». Aquel primer impacto dejó paso al colegio y a la confrontación con lenguas y sistemas distintos: una escritura diferente a la del urdú, métodos nuevos en matemáticas y una cultura escolar que exigió aprender desde cero.
"Primero balonmano, después empecé con la natación, voleibol, corría y andaba en bici" —recuerda Shahid sobre su integración a través del deporte—.
La escuela y el deporte fueron puertas de entrada para la curiosidad y el aprendizaje. Desde joven, Shahid combinó su interés por los libros y el euskera con la práctica: enseñó natación a compañeros y llegó a sustituir a docentes los fines de semana, lo que sembró su vocación por la enseñanza. Se formó en Magisterio y fue desarrollando una carrera en la que el euskera y el inglés tuvieron un papel destacado.
Una trayectoria educativa en fases
Según relata en su testimonio, su carrera como docente ha pasado por distintos ámbitos y responsabilidades. Actualmente trabaja como profesor de español para adultos extranjeros en el centro José María Iribarren, pero su experiencia abarca la infancia y el entrenamiento deportivo.
- Profesor de natación en sus primeros años en Gipuzkoa.
- Docente de euskera e inglés en Educación Primaria.
- Profesor de español para adultos en el centro José María Iribarren.
El relato de Shahid subraya la influencia de las generaciones mayores de Oñate en su aprendizaje: fueron sus referentes para introducirse en la lectura y en la lengua. También recuerda cómo la práctica cotidiana —los deportes, las sustituciones en clase— fue conformando tanto su integración social como su perfil profesional.
| Año | Hecho |
|---|---|
| 1978 | Llega a Oñate con 11 años desde la región de Rawalpindi (Punjab, Pakistán). |
| Etapa escolar | Participa en deporte escolar y empieza a enseñar natación; comienza su aprendizaje del euskera y la lectura. |
| Formación | Se gradúa en Magisterio. |
| Trayectoria docente | Profesor de euskera e inglés en Primaria; actualmente imparte español para adultos en el centro José María Iribarren. |
El testimonio de Shahid pone de relieve aspectos que suelen quedar fuera de las estadísticas: el valor del intercambio intergeneracional en pueblos como Oñate para la transmisión del euskera, la importancia del deporte y la convivencia escolar en la integración y la trayectoria de quienes, siendo inmigrantes, optan por dedicar su vida profesional a la enseñanza de lenguas y cultura local.
Su historia también recuerda cómo, en las décadas finales del siglo XX, Gipuzkoa acogió a familias de fuera que terminaron participando activamente en la vida comunitaria y educativa, contribuyendo ahora a la formación de nuevas generaciones de inmigrantes y residentes. Shahid enseña hoy español a adultos extranjeros en un centro que lleva el nombre de José María Iribarren, manteniendo esa función de puente entre culturas que marcó su propia llegada a Gipuzkoa.
En palabras suyas, la curiosidad y el deseo de conocer fueron el origen; la enseñanza se convirtió en la manera de devolver aquello que recibió y de construir una trayectoria profesional ligada a la lengua y a la integración.